Y en realidad no hay ninguna situación, qué irónico.
Nadie tiene el derecho de decirte quien eres solo por saber tu nombre, nadie debería preguntarte por que eres así cuando no sabe quien eres.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Escalofríos.
Todo estaba tranquilo, por fin el agua se había calmado. Había cogido de una vez por todas el timón de este barco al que llaman 'vida'. Y entonces llegas tú. Alterando cada poro de mi piel, creando en mí miles de sensaciones. ¿Qué hago? No estoy preparada, amor. Un día me prometí a mí misma dejar de quererte, y te guardé en el fondo del fondo de mi corazón, creyendo así que por fin te olvidaría, pero no. Estabas oculto, pero no borrado. Como cuando minimizas una pantalla en el ordenador, no la ves pero sabes que está ahí, que en cualquier momento queriendo o sin querer se puede abrir y revolucionarlo todo de nuevo. Quererte no es ninguna novedad para mí. Me rompes, me aplastas, me haces pedazos haciendo que sea la jodida reina de las ruinas. Y juro que no lo permitiría si no viniese de ti, amor. ¿Qué haces aquí ahora? No lo entiendo. Aquí no puedo tomar las riendas, eres tú el que maneja la situación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario