Nunca voy a salir de esta lo sé. Finjo demasiado bien, tan bien que a veces me asusto.
Soy el antagonista de mi propia historia, pero esto no es culpa mía, no del todo.
Me odio por no ser capaz de superar mis miedos, por no poder hacer de mí alguien normal.
Me odio por creerme feliz y hacerme dueña de mi propia mentira.
Soy un caso perdido, de esos que quedan archivados en el cajón más remoto. No se puede hacer nada conmigo. No soy nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario