Nadie tiene el derecho de decirte quien eres solo por saber tu nombre, nadie debería preguntarte por que eres así cuando no sabe quien eres.
domingo, 31 de marzo de 2013
'Encontraron calma entre tanto caos.'
Ella estaba perdida. Perdida en un mundo que ella misma creó, ella y su dolor. Nadie tenía la llave para poder entrar, ella jamás hubiese abierto las puertas para permitir que alguien invadiese su caos. Estaba sola, tan sola que ni a su alma tenía. ¿Quién iba a querer adentrarse en ese mundo en el que sólo había dolor y sufrimiento? Nadie, ni ella se imaginaba que algún día podría a encontrar el amor o...algo parecido, pero entonces llegó él. No se sabe cómo, cuándo ni por qué llego a su vida. Supongo que se fue haciendo hueco poco a poco entre la multitud, pero ella no se fiaba de nadie ¿Por qué iba a ser él una excepción? Quién sabe, a lo mejor siempre estuvo ahí, en silencio pero ahí. Entró en medio de todo ese desorden y de verdad que cuando ella estaba a su lado encontraba algo de calma, calma en su mundo patas arriba, fíjate. Rompió sus esquemas, puso todo del revés. Eso a ella le desquiciaba, necesitaba tenerlo todo bajo control, pero en el fondo adoraba que lo hiciese. Quizás el también estaba roto, quizás también tenía su propio mundo con sus murallas kilométricas. A lo mejor por eso existía esa magia entre ellos, porque los dos estaban en igualdad de condiciones respecto a ruinas. Ella era capaz de calmarle, de bajarle la velocidad y tranquilizar ese alma intranquila. Ella haría cualquier cosa por él, no le daría llave de su mundo, no. Le daba herramientas para derribar los muros juntos y poder crear uno para ellos dos, pero eso él...él no sabía la magnitud de aquel enorme iceberg llamado...amor.
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